Según la National Geographic, en un artículo publicado en abril del 2020, durante el confinamiento debido a la pandemia COVID-19, fuimos testigos de cómo la naturaleza y los animales regresaron a sus espacios en las áreas urbanas. La disminución de la presencia humana en las calles generó cambios significativos en el comportamiento animal. Presenciamos cambios en el comportamiento animal, redistribución de la fauna y un mayor aprecio por la actividad y los cantos de aves. A su vez, este período presentó desafíos en la alimentación de los animales.

En la Biblia leemos: «Entonces dijo Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra». Como seres humanos e hijos de Dios, tenemos la responsabilidad de ser buenos administradores de la Tierra y de preservar la belleza y diversidad de la naturaleza.