El récord de Michael Phelps en medallas olímpicas es un testimonio de su excepcional habilidad en la natación y su dedicación al deporte. Phelps nació en 1985 en Baltimore, Maryland, y se destacó en la natación desde temprana edad. Su dedicación y talento lo llevaron a competir en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 a los 15 años, convirtiéndose en el nadador olímpico más joven de los Estados Unidos en casi 70 años. Phelps continuó su dominio en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde ganó cuatro medallas de oro y dos de plata. Finalmente, en los Juegos Olímpicos del 2016, Phelps anunció su retiro después de ganar cinco medallas de oro y una de plata, elevando su total a 28 medallas.
¿Qué le impide alcanzar sus metas y sueños? Empiece hoy a esforzarse y a ser diligente. No solo diga que va a hacer algo, hágalo. Como dice la Biblia en Nehemías: una la acción a la palabra. Fe es acción. Fe no es solo teoría, no es solo predicación, la fe es acción. Y cuando nosotros pasamos a la acción empezamos a ver cosas grandes. La solución para todo soñador que solo sueña y nunca actúa es unir la acción a la palabra.
Me gusta que la historia del Nuevo Testamento está en el libro que se llama Hechos de los Apóstoles. Por eso tenemos que pasar del dicho al hecho. Ya no sueñe con lograr algo en las cuestiones de esta tierra, porque hoy no es tiempo de soñar, es tiempo de actuar. Usted sueña con tener un hijo algún día, téngalo ya. Usted sueña con estudiar y graduarse algún día, empiece a estudiar ya, porque lo único que usted tiene es hoy, mañana quién sabe.
Cuando nosotros pasamos a la acción empezamos a ver cosas grandes.
Sueñe, pero una la acción a la palabra y esfuércese día a día por alcanzar sus sueños, buscando siempre primero el reino de Dios y su justicia, sabiendo que todo lo demás vendrá por añadidura. ¿Usted cree que Jesús dijo algo correcto ahí? Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y las demás cosas, ropa, vivienda, comida, todo lo demás vendrá por añadidura. Ya no sueñe con entregarle algún día su vida a Jesús, hoy es el día de hacerlo. Hay quienes han pasado años dentro de una iglesia diciendo, «algún día me voy a entregar a Cristo, algún día voy a convertirme al evangelio, algún día voy a pedir perdón por mis pecados» y ese día nunca llega. Lo que se pospone nunca se hace. La tarea que más nos cuesta es la que nunca empezamos.
Dentro de un año usted se va a lamentar de no haber comenzado ahora. Por eso, es importante accionar diligentemente y empezar lo más pronto posible. Quizás usted diga, “todavía no estoy listo”, “tal vez en un futuro”. ¡Cuídese! Porque hay quienes son miembros del club de los hombres del mañana, de aquellos que siempre dicen mañana y jamás hacen nada hoy.
Si usted dice, hoy no quiero entregarle mi vida a Cristo, mañana sí, jamás lo hará. Hoy es el día de salvación, dice la Escritura. Hoy es el día aceptable, hoy es cuando tenemos nosotros que decirle a alguien que lo amamos, hoy es cuando hay que decirle a nuestra madre “feliz día madre”. No espere el Día de la Madre, puede que ella muera antes de esa fecha. Hoy es el día, ahora es cuando.
Piense en entrar en la acción, porque el día es hoy. Recuerde que la visión del líder requiere el compromiso de actuar y usted es el líder de su propia vida. Como diría Amado Nervo: “Yo soy el arquitecto de mi propio destino. Cuando sembré rosas coseché siempre rosas”. Así que ahora empiece a sembrar para cosechar. Abra su corazón y cierre sus ojos un instante y piense en la gran necesidad que tiene de accionar, de aquello que ha soñado hacerlo realidad. Pero lo más grande que tiene que hacer es creer en Él. Jesús dijo, “El que cree en mí, las obras que yo hago él también las hará.”
¿Qué cosas anhela para esta tierra? ¿Poner un negocio? ¿Comprar su casa? ¿Ocupar un mejor puesto en la empresa?
Sueñe y luego diga: ¡Manos a la obra!