Tener abundancia es bueno, sin embargo, las riquezas nunca deben anteponerse a nuestras relaciones familiares o de amistades, la abundancia no debe cambiarnos. Job 1:21 dice “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!” Este versículo es claro: nada trajimos, nada nos llevaremos. ¿Por qué habríamos de perder familia y amigos por lo material? Incluso algunos hasta pierden y quitan vidas por algo que es pasajero.
Pero ¿dónde nace el desequilibrio que las riquezas pueden causar en la vida de las personas? Jeremías 17:9 dice “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” No es la abundancia, no es la prosperidad; todo nace en el corazón del ser humano. Una de las enfermedades más comunes de la sociedad actual no es el Ébola sino el “debola”… debo la renta, debo la tarjeta, debo la energía. Hay personas que se endeudan por muchas causas, y eso los hace tener situaciones extremas y hacer cosas extremas. Un estudio británico informó que 10% de los ingleses se sentían más estresados que hace 20 años y que el suicidio era una opción que habían contemplado. La principal causa del estrés es el dinero, el trabajo, problemas familiares, salud y la vida social.
El dinero es uno de los temas que más estresa a la gente, porque lo quieren obtener o porque no lo quieren perder. Debemos tener cuidado, porque el principal enemigo que tenemos de nuestras finanzas es el diablo. Juan 10:10 dice “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” Puede que estemos llevando una vida con demasiada escasez, como con Elías que, cuando por tres años no llovió en la tierra, todo fue afectado. Aunque Elías fue sustentado por el poder de Dios a través de los cuervos. En Lucas 8 Jesús contó la parábola del sembrador y en una parte dice que la semilla “cayó junto al camino; fue pisoteada y los pájaros se la comieron” y cuando Jesús la interpretó, enseñó que esos son aquellos que reciben la Palabra, pero viene el diablo y se las roba. Escuchamos que Dios quiere prosperarnos, pero en seguida el diablo nos ataca con pensamientos derrotistas y de incredulidad. No deje que el diablo le robe la semilla de la Palabra que está siendo sembrada en su corazón, Dios quiere que usted prospere, que le vaya bien en todas las cosas.
Deuteronomio 8:1 dice “Cumple fielmente todos los mandamientos que hoy te mando para que vivas, te multipliques y tomes posesión de la tierra que el Señor juró a tus antepasados.” Hay muchas promesas en la Biblia y muchas de ellas son condicionantes, hay que cumplir algo antes para que se cumplan. Dios nos pide que cumplamos esta condición: cumplir fielmente todos los mandamientos. El capítulo 8 sigue diciendo: “Recuerda que durante cuarenta años el Señor tu Dios te llevó por todo el camino del desierto, para humillarte y ponerte a prueba. Así llegaría a conocer lo que había en tu corazón y vería si cumplirías o no sus mandamientos. 3 Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor. 4 Durante esos cuarenta años no se te gastó la ropa que llevabas puesta ni se te hincharon los pies. 5 Reconoce en tu corazón que, así como un padre disciplina a su hijo, también el Señor tu Dios te disciplina a ti. 6 Cumple los mandamientos del Señor tu Dios; témelo y sigue sus caminos. 7 Porque el Señor tu Dios te conduce a una tierra buena: tierra de arroyos y de fuentes de agua, con manantiales que fluyen en los valles y en las colinas; 8 tierra de trigo y de cebada; de viñas, higueras y granados; de olivares, aceite y miel; 9 tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre. 10 Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. 11 Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, leyes y estatutos que yo te encargo hoy. 12 Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, 13 cuando se hayan multiplicado tus vacas y tus ovejas, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, 14 no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, el país donde eras esclavo.”
Dios puede transformar la escasez en abundancia, y así como la esclavitud de Israel es historia, la escasez puede ser historia; las deudas pueden ser historia. Dios quiere llevarnos a un estado de abundancia, pero debemos cumplir sus mandamientos.
Este mes en Guatemala los empleados recibirán un sobresueldo, el Bono 14. Este debe ser usado para honrar a Dios con nuestros diezmos y ofrendas; para solventar nuestras responsabilidades económicas y para disfrutar. Pero todo, en obediencia a Dios.