Todos queremos más, es normal, ya lo dijo la canción popular:
“Todos queremos más
…el que tiene cinco
quiere tener diez,
el que tiene veinte
busca los cuarenta,
y el de los cincuenta
quiere tener cien…”

¡Todos queremos más! Es válido que usted quiera aprender más, crecer más, tener más, pero más importante es que usted esté contento con lo que tiene ahora. El problema no es querer tener, el problema es ser infelices con lo que tenemos ahora. La solución está en 1 Timoteo 6:7-10 “Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. 8 Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. 9 Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. 10 Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.”

He conocido gente que estaba muy bien con lo que tenía, pero la codicia los llevó a caminos que los desviaron de la fe y a caer en la corrupción, a caer en los delitos y algunos están presos y perdieron su buen nombre, todo por la codicia. Aprenda a practicar el contentamiento; aprenda a ser feliz en el lugar económico en el que se encuentre. Cuando usted aprende a ser feliz en el nivel económico en el que Dios le permite estar ahora, usted va a ser feliz siempre. Puede ser que hoy usted esté en un nivel económico bajo y que tenga escases, pero si usted es feliz con lo poco que tiene, el Señor le cambiará su posición más adelante. Pero ahora que está usted ahí, esté contento. Recuerdo la época en que me tocaba que ir al mercado con mi abuela en carreta tirada por caballos. Yo era feliz andando con ella haciendo compras. Otras veces iba en autobús. ¿Alguna vez ha andado en autobús? ¿Lo recuerda? Yo fui feliz cuando tuve que moverme en transporte urbano. Lo que quiero decirle es que, si a usted le toca que andar a pie o le toca que andar en autobús o en un carrito viejo, esté contento con lo que tiene en ese momento. Ya el Señor le va a dar otra cosa después, pero no posponga su felicidad para cuando tenga. ¡Sea feliz ahora con lo que tiene! Si le toca empujar el carro ahora, pues empújelo. Ya le tocará pasar, con su carro nuevo o más nuevo que el actual, a la par de otros carros que están siendo empujados. Esté contento con lo que tiene ahora.

Yo fui feliz cuando estudié en la Escuela Bíblica y me tocó vivir con otros cuatro en la misma habitación por 4 años y la cama era un catre de esos que vendían en la Avenida Bolívar de Guatemala hechos con resortes con una colchoneta encima. Allí dormí cuatro años y aprendí que lo que usted necesita para dormir no es una cama, es sueño. Cuando usted tiene sueño hasta sentado se duerme, pero cuando usted no tiene sueño puede tener una cama de lujo y no se duerme. Por eso hay que estar contentos con lo que tenemos.

Lucas 12:13 dice “Uno de entre la multitud le pidió: —Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo. 14 —Hombre —replicó Jesús—, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes? 15 »¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.” La vida de una persona depende de su buena relación con Dios. Cuando usted está bien con Dios usted está bien con todo el mundo. Usted no necesita nada. Teniendo a Dios usted lo tiene todo. No piense que teniendo más usted va a ser feliz. Las cosas no nos hacen felices. Es muy importante entenderlo. ¿Por qué algunos millonarios se quitan la vida si lo tienen todo? ¿O son infelices si lo tienen todo? Porque la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes, sino de una actitud de gratitud con el Creador, confiando en que siempre para el creyente vendrá un mañana mejor en esta o en la vida eterna. Aquí nos va a ir bien, pero en la otra vida, nos va a ir mucho mejor.

El contentamiento nunca proviene de la posesión de objetos externos. Si Dios le da a usted la oportunidad de cambiar su lugar económico y ponerse en un nivel alto donde tenga muchos lujos, por favor, disfrute lo que Dios le da. No se amargue, no se asuste. El contentamiento viene de una buena actitud interna hacia la vida.

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