Aunque podemos identificar la infancia con un periodo de dependencia, inocencia o necesidad, también es una etapa de exploración, aprendizaje y juegos. Hoy en día y en la prehistoria. En La Garma, en Cantabria, se han identificado hasta catorce huellas de niños de entre 6 y 7 años, de hace 16 mil 500 años. Pertenecen a talones, codos, dedos metidos en el barro y tierra movida. ¿Quizás restos de un juego? Se cree que podían haber tenido cuatro años o menos, lo que sugiere que jugaban en ese sendero “yendo y viniendo”. Es el caso de las manos de la Cueva de Monte Castillo, se han hallado surcos hechos por dedos de niños de entre 2 y 5 años que, para hacerlos, seguramente fueron “aupados” por adultos, como defiende la investigadora Leslie Van Gelder, de la Universidad Walden en Estados Unidos.
En la Biblia encontramos la exhortación de Jesús a ser como niños: “Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.” Sea como uno, entregue su corazón a Jesús y empiece a ver la vida con esperanza, fe y alegría.