La Nochebuena es una noche extraordinaria, incluyendo a la comunidad evangélica porque celebramos el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, que es Dios encarnado en un hombre para traernos salvación y vida eterna. En Guatemala se hace una gran fiesta y a la medianoche se queman miles de quetzales en fuegos artificiales y cohetillos. La gente acostumbra a cenar, muchos de ellos a la medianoche, otros antes, y lo festejan con un tamalito; en Estados Unidos, por el contrario, lo hacen el 25 de diciembre; y he estado allá en un par de ocasiones para la Navidad y nada que ver con la Nochebuena guatemalteca.
En estas fechas es importante mantener el enfoque. La Biblia dice que debemos poner los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Los distractores que tenemos todos los días se vuelven mucho más grandes en la Navidad. Todos los días nuestra vida cristiana es distraída por toda la vida comercial en la que estamos envueltos. Somos objeto de seducción y de presión por los comerciantes para consumir muchas cosas; y en la época de la Navidad eso se magnifica. Una tercera parte del comercio en muchos lugares se da precisamente en la Navidad y puede causar que el cristiano no solamente se distraiga del sentido principal de la celebración, sino que caiga en un endeudamiento, y como consecuencia, le puede quitar la paz mental, causar conflicto familiar y dificultades para sostenerse en el próximo año.
Pero lo más importante de esta fecha no es lo que se hace sino por qué se hace. La enseñanza central es que en esta fecha se celebra la encarnación de Dios en nuestro Señor Jesucristo. Dios se hizo hombre y habitó entre los hombres para poder dar a la humanidad la salvación de sus pecados, la esperanza de la resurrección y la seguridad de la vida eterna. Esto es importantísimo, este es el significado de la Navidad.
No solo en estas fechas, pero más ahora, la oración, la lectura bíblica y la adoración es importante. Cada vez que nosotros oramos, estamos hablando con Dios. Cada vez que leemos las Sagradas Escrituras, es Dios hablando al corazón de cada uno. Por eso es tan importante tomar tiempo para orar a Dios y para leer su Palabra. Unido a esto, debemos también poder expresar con cánticos nuestro agradecimiento y reconocimiento al señorío de Jesús, quien es nuestro Salvador personal y quien dijo claramente que había venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. Aprovechemos para involucrar a nuestros hijos y a toda la familia en esta celebración. Es muy importante llevar a nuestros niños a la iglesia para que ahí puedan ellos ir leyendo en las Sagradas Escrituras las profecías que hablaron del nacimiento de Jesús y el cumplimiento de las mismas.
En estas fechas quiero exhortarle a buscar a Dios de todo corazón, si acaso no lo ha hecho durante todo este año. Hoy es un buen día para comenzar. La Nochebuena y la Navidad ofrecen una gran oportunidad para tener un encuentro con nuestro Señor Jesús. Sabemos por la historia del Evangelio que Jesús nació en un pesebre, un lugar donde simplemente estaban guardados los animales porque el mesón estaba lleno. Y nadie abrió sus puertas para que pudieran pasar ahí la noche y María tuvo que dar a luz ahí a su hijo. Desde aquel entonces, existe la oportunidad de abrir las puertas a Jesús. A veces nos cerramos y él va a nacer en lugares poco recomendables; pero si usted es una persona poco recomendable por su vida licenciosa, de pecado, de vicios, de corrupción, abra la puerta hoy a Jesús para que pueda entrar y habitar en usted y transformar su vida en una vida nueva. Navidad viene de la palabra “Nativitas”, que quiere decir nacimiento. Usted puede experimentar el nuevo nacimiento sí invoca el nombre del Señor.
Que nazca Jesús en su corazón hoy y Feliz Navidad para todos.