La Cruz: Locura para el Mundo, Poder de Dios para los que Creen
A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios.
A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios.
La Biblia hay que creerla para ser salvos, hay que leerla para ser sabios y hay que practicarla para ser santos.
Nuestros pensamientos determinan nuestro destino y nuestro destino determina nuestro legado.
Olvidar el ayer es imposible, pero el pensamiento que nos llega podemos dominarlo.
Echar raíces profundas es el secreto para la permanencia, la prosperidad y la fructificación.